PAISAJES INEXISTENTES

Zonas despobladas por todas partes que rodean como fantasmas nuestras ciudades y pueblos.

Al salir de nuestro “cómodo hacinamiento” los ojos se llenan de mágicos encuentros.

Siempre admiré los árboles, para mí, los seres vivos más dignos y espirituales de la naturaleza que aunque fundidos en la tierra se empeñan en crecer hacia lo alto y lo inalcanzable…

Entre las brumas y los horizontes de la meseta veo a lo lejos un arbolillo solito, su copa desnuda dibuja una maravillosa filigrana mientras la luz del atardecer acaricia sus cabellos desnudos…

Allí estoy para disfrutarlo.

Captar esa luz única y esas texturas terrosas que parecen pigmentos pictóricos, adentrarte por ese camino estrecho por el que ya nadie pasea y llegar a esa casita diminuta en medio de la nada, donde alguna vez alguien guardó sus aperos.

Son lugares inexistentes que no aparecen en los mapas, que ni siquiera son de paso pero ahí están, silenciosos y calladitos para recordarnos que a veces olvidamos lo más importante, la conexión con nuestro yo interior, con lo espiritual, con el silencio y con lo desconocido…

I S A B E L R U I Z P E R D I G U E R O

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